Las piedras rodantes y las fuerzas sobrenaturales que no las mueven
Cientos de piedras en el Valle de la Muerte, California, se mueven solas, y tras su paso dejan un rastro de este movimiento de cientos de metros. Algunas de ellas llegan a pesar más de 300 Kg. Las explicaciones sobrenaturales a este misterioso fenómeno abundan: extraterrestres, campos magnéticos. La comunidad científica, por su parte, no ha tenido muchas explicaciones convincentes ante este fenómeno (sin que por ellos signifique que las explicaciones no científicas sí sean convincentes). 
Ralph Lorenz y colaboradores de diversas universidades de Estados Unidos llegaron en 2011 a una explicación que parece acertada. Lorenz visitó la Racetrack Playa, el lugar donde se mueven las rocas, con el propósito de estudiar las condiciones de este lugar, tan inhóspitas que se piensa son parecidas a las de Marte. Estando ahí comenzó a preguntarse sobre el misterio de las rocas y a buscar posibles respuestas. “Vimos en una ocasión un rastro de una roca, y parecía que había chocado con otra y rebotado, pero el rastro no llegaba hasta la otra roca, era como si más bien se hubieran repelido” explica Lorenz. “Pensamos que si hubiera un anillo de hielo alrededor de la roca, entonces sería fácil de imaginar cómo pudo haber rebotado”.
Para probar su idea, construyó un pequeño modelo con cosas que encontró en su cocina: una pequeña roca, un tupperware, agua y un refrigerador. “Tomé una pequeña roca y la puse en un tupperware, lo llené con agua hasta que hubiera sólo una pedacito de roca saliendo. Lo puse en el congelador, y eso produjo un bloque de hielo con un piquito de roca saliendo de él”. Colocó esta roca-hielo en una charola con arena y agua, y después le sopló. El resultado fue que con un ligero soplido, la roca se deslizaba y dejaba un rastro sobre la arena. 
La explicación que dan en su análisis de 2011 es que en invierno, las condiciones en la Racetrack Playa pueden formar hielo alrededor de las rocas, de manera que éstas quedan flotando sobre el fango. Además del experimento en su cocina, sus cálculos muestran que esto es posible según la fricción del hielo contra el agua del sedimento, y que tan solo una pequeña brisa sería capaz de desplazar a las piedras. 
Si bien todavía falta evidencia directa del movimiento de las rocas, pues nadie nunca las ha visto moverse, la explicación de Lorenz y sus colaboradores se ajusta muy bien a las observaciones que se tienen. Finalmente, muchos fenómenos en la naturaleza son difíciles o imposibles de observar en directo, pero eso no significa que no se les pueda hallar una explicación científica. 
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El artículo original de Lorenz lo encuentran aquí.
Un muy buen reportaje sobre esta explicación lo encuentran aquí, de donde salen también las citas de Lorenz de esta publicación. 
La imagen salió de este sitio, donde también se le da cobertura al artículo de Lorenz. 

Las piedras rodantes y las fuerzas sobrenaturales que no las mueven

Cientos de piedras en el Valle de la Muerte, California, se mueven solas, y tras su paso dejan un rastro de este movimiento de cientos de metros. Algunas de ellas llegan a pesar más de 300 Kg. Las explicaciones sobrenaturales a este misterioso fenómeno abundan: extraterrestres, campos magnéticos. La comunidad científica, por su parte, no ha tenido muchas explicaciones convincentes ante este fenómeno (sin que por ellos signifique que las explicaciones no científicas sí sean convincentes). 

Ralph Lorenz y colaboradores de diversas universidades de Estados Unidos llegaron en 2011 a una explicación que parece acertada. Lorenz visitó la Racetrack Playa, el lugar donde se mueven las rocas, con el propósito de estudiar las condiciones de este lugar, tan inhóspitas que se piensa son parecidas a las de Marte. Estando ahí comenzó a preguntarse sobre el misterio de las rocas y a buscar posibles respuestas. “Vimos en una ocasión un rastro de una roca, y parecía que había chocado con otra y rebotado, pero el rastro no llegaba hasta la otra roca, era como si más bien se hubieran repelido” explica Lorenz. “Pensamos que si hubiera un anillo de hielo alrededor de la roca, entonces sería fácil de imaginar cómo pudo haber rebotado”.

Para probar su idea, construyó un pequeño modelo con cosas que encontró en su cocina: una pequeña roca, un tupperware, agua y un refrigerador. “Tomé una pequeña roca y la puse en un tupperware, lo llené con agua hasta que hubiera sólo una pedacito de roca saliendo. Lo puse en el congelador, y eso produjo un bloque de hielo con un piquito de roca saliendo de él”. Colocó esta roca-hielo en una charola con arena y agua, y después le sopló. El resultado fue que con un ligero soplido, la roca se deslizaba y dejaba un rastro sobre la arena. 

La explicación que dan en su análisis de 2011 es que en invierno, las condiciones en la Racetrack Playa pueden formar hielo alrededor de las rocas, de manera que éstas quedan flotando sobre el fango. Además del experimento en su cocina, sus cálculos muestran que esto es posible según la fricción del hielo contra el agua del sedimento, y que tan solo una pequeña brisa sería capaz de desplazar a las piedras. 

Si bien todavía falta evidencia directa del movimiento de las rocas, pues nadie nunca las ha visto moverse, la explicación de Lorenz y sus colaboradores se ajusta muy bien a las observaciones que se tienen. Finalmente, muchos fenómenos en la naturaleza son difíciles o imposibles de observar en directo, pero eso no significa que no se les pueda hallar una explicación científica

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El artículo original de Lorenz lo encuentran aquí.

Un muy buen reportaje sobre esta explicación lo encuentran aquí, de donde salen también las citas de Lorenz de esta publicación. 

La imagen salió de este sitio, donde también se le da cobertura al artículo de Lorenz. 

Nuestra biota intestinal no es la misma entre mujeres y hombres
Recientemente se ha observado que en nuestros intestinos llevamos una gran cantidad de bacterias benéficas, a las cuales hemos nombrado como microbioma. Lo podríamos ver como si cada uno de nosotros tuviera dentro de sí un ecosistema personal, en donde la existencia de ellos y nosotros nos viene bien a ambos. Incluso, apenas nos estamos dando cuenta que el tipo de dieta o nuestra genética, puede afectar tanto a la diversidad como a la cantidad de bacterias que tenemos, que en consecuencia, esto puede influir en nuestra salud. De hecho, enfermedades como la diabetes o la obesidad se ha observado que tienen una relación con nuestro microbioma. En consecuencia, para tratar estas enfermedades se ha intentado manipular nuestro pequeño ecosistema a través del tipo de alimentación que llevamos. Sin embargo, un estudio dirigido por Daniel Bolnick, de la Universidad de Texas en Austin, Texas, acaba de darse cuenta que el microbioma también cambia dependiendo del sexo. Lo que sugiere que las terapias tienen que tomar en cuenta este factor.
“Para guiar el comportamiento de las personas, tenemos que saber que microbios son los más deseables para la gente. La dieta y el sexo interactúan para influir en los microbios, pero aún no sabemos cuáles son los ideales”, comenta Bolnick, que con este nuevo acercamiento espera ver con otros ojos los datos de estudios pasados.
Además, en la investigación también se estudiaron a las bacterias que vivían en los intestinos de dos especies de peces y en ratones, y encontraron que en los peces, al menos en los que usaron en el estudio, sucede lo mismo que en nosotros, pero en los ratones no hay diferencias entre machos y hembras. Lo que pone en duda su uso para este tipo de estudios si se pretende proyectar a humanos.
Ahora, la pregunta que surge es la razón de esta diferencia entre nosotros y el equipo de Austin tiene un par de explicaciones. En la primera se le atribuye a las hormonas asociadas a cada sexo, que podrían influir en la abundancia de una u otra especie de bacteria y la segunda culpa al sistema inmunológico, que puede variar en su funcionamiento dependiendo del sexo y de esta manera se podría estar escogiendo quien vive y quien muere. Pero esta pregunta no es la única y el tema aún está en pañales, ya que aún falta saber, entre otras cosas, las consecuencias de consumir una dieta u otra, que tanto influye la genética o  que tanto lo hace el ambiente. Así que mientras esperamos y conseguimos las respuestas, podemos divertirnos y curarnos pasándonos popo los unos a los otros, como te contamos en esta Historia Cienciacional.
 
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[Imagen tomada de este sitio]
Fuente en University of Texas at Austin.
Artículo en Nature Communications.

 

Nuestra biota intestinal no es la misma entre mujeres y hombres

Recientemente se ha observado que en nuestros intestinos llevamos una gran cantidad de bacterias benéficas, a las cuales hemos nombrado como microbioma. Lo podríamos ver como si cada uno de nosotros tuviera dentro de sí un ecosistema personal, en donde la existencia de ellos y nosotros nos viene bien a ambos. Incluso, apenas nos estamos dando cuenta que el tipo de dieta o nuestra genética, puede afectar tanto a la diversidad como a la cantidad de bacterias que tenemos, que en consecuencia, esto puede influir en nuestra salud. De hecho, enfermedades como la diabetes o la obesidad se ha observado que tienen una relación con nuestro microbioma. En consecuencia, para tratar estas enfermedades se ha intentado manipular nuestro pequeño ecosistema a través del tipo de alimentación que llevamos. Sin embargo, un estudio dirigido por Daniel Bolnick, de la Universidad de Texas en Austin, Texas, acaba de darse cuenta que el microbioma también cambia dependiendo del sexo. Lo que sugiere que las terapias tienen que tomar en cuenta este factor.

“Para guiar el comportamiento de las personas, tenemos que saber que microbios son los más deseables para la gente. La dieta y el sexo interactúan para influir en los microbios, pero aún no sabemos cuáles son los ideales”, comenta Bolnick, que con este nuevo acercamiento espera ver con otros ojos los datos de estudios pasados.

Además, en la investigación también se estudiaron a las bacterias que vivían en los intestinos de dos especies de peces y en ratones, y encontraron que en los peces, al menos en los que usaron en el estudio, sucede lo mismo que en nosotros, pero en los ratones no hay diferencias entre machos y hembras. Lo que pone en duda su uso para este tipo de estudios si se pretende proyectar a humanos.

Ahora, la pregunta que surge es la razón de esta diferencia entre nosotros y el equipo de Austin tiene un par de explicaciones. En la primera se le atribuye a las hormonas asociadas a cada sexo, que podrían influir en la abundancia de una u otra especie de bacteria y la segunda culpa al sistema inmunológico, que puede variar en su funcionamiento dependiendo del sexo y de esta manera se podría estar escogiendo quien vive y quien muere. Pero esta pregunta no es la única y el tema aún está en pañales, ya que aún falta saber, entre otras cosas, las consecuencias de consumir una dieta u otra, que tanto influye la genética o  que tanto lo hace el ambiente. Así que mientras esperamos y conseguimos las respuestas, podemos divertirnos y curarnos pasándonos popo los unos a los otros, como te contamos en esta Historia Cienciacional.

 

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[Imagen tomada de este sitio]

Fuente en University of Texas at Austin.

Artículo en Nature Communications.

 

Si crees que sabes cuando tu perro está triste, tienes razón
Todos hemos estado en situaciones donde antes de que haya comunicación verbal, sabemos lo que está sintiendo el otro: felicidad, tristeza, enojo, etc. La comunicación por señales visuales faciales puede llegar a ser más importante que lo que se dice verbalmente, como seguramente muchos hemos experimentado en nuestras relaciones sociales. Aunque para muchas personas las interacciones más importantes sean con individuos de nuestra especie, diariamente socializamos con otras especies, especialmente con aquellas que son nuestras mascotas. Y esta socialización no es algo reciente, lleva muchos miles de años.
Tuve un perro muy muy querido durante 13 años, lo que quiere decir que al momento de su muerte, yo había pasado la mitad de mi vida a su lado. Desde mi sesgada interpretación del mundo, yo sabía casi todo el tiempo cómo se sentía, y él también podía leer en mi bastantes cosas.  Lo quise muchísimo y él a mi también, y estoy segura de que era el perro más expresivo del mundo. Esto probablemente lo digan muchos dueños de sus respectivos perros, y es la razón por la cual dos sicólogos de la Universidad Walden, en Florida, EUA, realizaron diversos experimentos para comprobar qué tan buenos somos los humanos leyendo las emociones en las caras de los perros.
Para comprobar si los humanos reconocemos expresiones en las caras de los perros, le tomaron muchas fotos a Mal, un pastor belga de 5 años, bajo diferentes situaciones que sabían le despertaban ciertas emociones: felicidad, tristeza, sorpresa, disgusto, enojo y miedo. Después le mostraron las fotos a dos grupos de personas, algunos que tenían experiencia con perros, y otros que no. Les pidieron que clasificaran las fotografías según la emoción que mostraba la cara de Mal. Como se esperaba, los humanos en general clasificaron acertadamente las fotografías de Mal. Lo que no esperaban es que los humanos sin experiencia lo hicieran mejor que los experimentados, particularmente en la emoción “agresividad”. Esto puede deberse a que exista un sesgo en las personas que tienen perros a pensar que sus mascotas nunca muestran agresividad, y que por lo tanto ya no reconozcan esta expresión en las caras de los perros en general.
Así como yo parecía entender a mi perro y sus emociones, él también lo hacía de manera muy acertada. Sabía cuando yo estaba enojada, contenta, distinguía cuando me disponía a salir sola de cuando iba a salir con él, e incluso se molestaba cuando me burlaba de él. Los perros también reconocen nuestras emociones, y no es únicamente una cuestión de órdenes, palabras, o tonos de voz. Pueden leer nuestro lenguaje corporal y nuestras expresiones faciales para interpretar emociones. De hecho, en ciertas tareas cognitivas, los perros parecen comprender mejor a los humanos de lo que lo hacen los chimpancés.
El chimpancé es la especie evolutivamente más cercana al ser humano, y por lo tanto la más parecida. Esta especie ha demostrado una inteligencia impresionante, y sabemos que tienen la capacidad para seguir la mirada, es decir, saben que la atención de alguien está en donde están sus ojos (piensen eso la próxima vez que vayan al zoológico). Pero los seres humanos damos señales no solamente con la mirada, sino con otro tipo de señas que muchas veces pueden ser espontáneas y por acuerdo social, por ejemplo marcando con una equis un objeto. Si yo les digo que vayan por favor a mi casa y tomen una carpeta, y cuando llegan hay cinco, de las cuales una está marcada con una equis, es muy probable que sepan que la marcada con la equis es la que quiero que se lleven. Los chimpancés no son buenos detectando estas señales, pero los perros sí.
Esto lo comprobaron un grupo de científicos de la Academia Húngara de Ciencias, que seguramente se divirtieron mucho con sus experimentos, todos basados en un esquema similar: dos botes opacos, uno vacío y uno con comida. Al de comida lo señalaban de diferentes formas (viéndolo, tocándolo, señalándolo, o con una marca física -un bloque de madera arriba del bote-). Después hacían entrar a diferentes animales, hacían la señal, y veían qué tan exitosos eran los animales encontrando el alimento. Primero compararon a los chimpancés contra los perros, donde los perros ganaron por mucho a los chimpancés. Después se preguntaron si esta característica de reconocer señales sociales estaba compartida con el ancestro de los perros, el lobo, y que por lo tanto los perros habían únicamente heredado esta habilidad de sus ancestros lobos. Compararon entonces a un grupo de lobos contra un grupo de perros, y a los lobos les fue igual que a los chimpancés: muy mal. La siguiente cuestión fue si esto se debía a que los perros del estudio habían convivido con humanos durante su vida, y los lobos no, es decir, si el resultado podría ser porque los perros habían aprendido estas señas. Trajeron entonces a muchos cachorros de perro de diferentes edades, algunos de los cuales habían tenido un mínimo contacto con seres humanos, y realizaron la prueba de nuevo. A todos los perritos les fue igual de bien, sin importar su edad o su entrenamiento. En conjunto, estos resultados demuestran que los perros son mejores que los chimpancés detectando señales sociales humanas (tan buenos como un niño humano de tres años, según otro estudio), y que este atributo no viene de los lobos, sino que seguramente fue adquirido durante el proceso de domesticación de los perros.

La comunicación por expresiones faciales y corporales es muy importante para los seres humanos y se extiende hacia otras especies, como los perros. Éstos reconocen señas sociales que ni siquiera los chimpancés logran hacer. Estas habilidades fueron adquiridas durante el proceso de domesticación de los perros, que comenzó hace decenas de miles de años (hay quienes dicen que fue hace 33 mil años). En pocas palabras, los perros son una especie hecha por el ser humano, por lo cual no es de sorprender que tanto ellos como nosotros hayamos evolucionado rasgos que nos permiten comunicarnos mejor.
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El estudio sobre la capacidad de los humanos en reconocer las expresiones perrunas lo encuentran aquí.
El estudio sobre la domesticación de los perros y sus habilidades cognitivas acá.
Estudio sobre la capacidad de los perros de saber dónde está la atención humana, aquí.
Imagen tomada de http://fuckyeapugs.tumblr.com/
Alejandra Ortíz Medrano es la autora de esta publicación. Recientemente se incorporó a las filas de Historias Cienciacionales, y reconoce esto como su mayor logro de lo que va del año. Extraña con amor a su perro, Chucho. 

Si crees que sabes cuando tu perro está triste, tienes razón

Todos hemos estado en situaciones donde antes de que haya comunicación verbal, sabemos lo que está sintiendo el otro: felicidad, tristeza, enojo, etc. La comunicación por señales visuales faciales puede llegar a ser más importante que lo que se dice verbalmente, como seguramente muchos hemos experimentado en nuestras relaciones sociales. Aunque para muchas personas las interacciones más importantes sean con individuos de nuestra especie, diariamente socializamos con otras especies, especialmente con aquellas que son nuestras mascotas. Y esta socialización no es algo reciente, lleva muchos miles de años.

Tuve un perro muy muy querido durante 13 años, lo que quiere decir que al momento de su muerte, yo había pasado la mitad de mi vida a su lado. Desde mi sesgada interpretación del mundo, yo sabía casi todo el tiempo cómo se sentía, y él también podía leer en mi bastantes cosas.  Lo quise muchísimo y él a mi también, y estoy segura de que era el perro más expresivo del mundo. Esto probablemente lo digan muchos dueños de sus respectivos perros, y es la razón por la cual dos sicólogos de la Universidad Walden, en Florida, EUA, realizaron diversos experimentos para comprobar qué tan buenos somos los humanos leyendo las emociones en las caras de los perros.

Para comprobar si los humanos reconocemos expresiones en las caras de los perros, le tomaron muchas fotos a Mal, un pastor belga de 5 años, bajo diferentes situaciones que sabían le despertaban ciertas emociones: felicidad, tristeza, sorpresa, disgusto, enojo y miedo. Después le mostraron las fotos a dos grupos de personas, algunos que tenían experiencia con perros, y otros que no. Les pidieron que clasificaran las fotografías según la emoción que mostraba la cara de Mal. Como se esperaba, los humanos en general clasificaron acertadamente las fotografías de Mal. Lo que no esperaban es que los humanos sin experiencia lo hicieran mejor que los experimentados, particularmente en la emoción “agresividad”. Esto puede deberse a que exista un sesgo en las personas que tienen perros a pensar que sus mascotas nunca muestran agresividad, y que por lo tanto ya no reconozcan esta expresión en las caras de los perros en general.

Así como yo parecía entender a mi perro y sus emociones, él también lo hacía de manera muy acertada. Sabía cuando yo estaba enojada, contenta, distinguía cuando me disponía a salir sola de cuando iba a salir con él, e incluso se molestaba cuando me burlaba de él. Los perros también reconocen nuestras emociones, y no es únicamente una cuestión de órdenes, palabras, o tonos de voz. Pueden leer nuestro lenguaje corporal y nuestras expresiones faciales para interpretar emociones. De hecho, en ciertas tareas cognitivas, los perros parecen comprender mejor a los humanos de lo que lo hacen los chimpancés.

El chimpancé es la especie evolutivamente más cercana al ser humano, y por lo tanto la más parecida. Esta especie ha demostrado una inteligencia impresionante, y sabemos que tienen la capacidad para seguir la mirada, es decir, saben que la atención de alguien está en donde están sus ojos (piensen eso la próxima vez que vayan al zoológico). Pero los seres humanos damos señales no solamente con la mirada, sino con otro tipo de señas que muchas veces pueden ser espontáneas y por acuerdo social, por ejemplo marcando con una equis un objeto. Si yo les digo que vayan por favor a mi casa y tomen una carpeta, y cuando llegan hay cinco, de las cuales una está marcada con una equis, es muy probable que sepan que la marcada con la equis es la que quiero que se lleven. Los chimpancés no son buenos detectando estas señales, pero los perros sí.

Esto lo comprobaron un grupo de científicos de la Academia Húngara de Ciencias, que seguramente se divirtieron mucho con sus experimentos, todos basados en un esquema similar: dos botes opacos, uno vacío y uno con comida. Al de comida lo señalaban de diferentes formas (viéndolo, tocándolo, señalándolo, o con una marca física -un bloque de madera arriba del bote-). Después hacían entrar a diferentes animales, hacían la señal, y veían qué tan exitosos eran los animales encontrando el alimento. Primero compararon a los chimpancés contra los perros, donde los perros ganaron por mucho a los chimpancés. Después se preguntaron si esta característica de reconocer señales sociales estaba compartida con el ancestro de los perros, el lobo, y que por lo tanto los perros habían únicamente heredado esta habilidad de sus ancestros lobos. Compararon entonces a un grupo de lobos contra un grupo de perros, y a los lobos les fue igual que a los chimpancés: muy mal. La siguiente cuestión fue si esto se debía a que los perros del estudio habían convivido con humanos durante su vida, y los lobos no, es decir, si el resultado podría ser porque los perros habían aprendido estas señas. Trajeron entonces a muchos cachorros de perro de diferentes edades, algunos de los cuales habían tenido un mínimo contacto con seres humanos, y realizaron la prueba de nuevo. A todos los perritos les fue igual de bien, sin importar su edad o su entrenamiento. En conjunto, estos resultados demuestran que los perros son mejores que los chimpancés detectando señales sociales humanas (tan buenos como un niño humano de tres años, según otro estudio), y que este atributo no viene de los lobos, sino que seguramente fue adquirido durante el proceso de domesticación de los perros.

La comunicación por expresiones faciales y corporales es muy importante para los seres humanos y se extiende hacia otras especies, como los perros. Éstos reconocen señas sociales que ni siquiera los chimpancés logran hacer. Estas habilidades fueron adquiridas durante el proceso de domesticación de los perros, que comenzó hace decenas de miles de años (hay quienes dicen que fue hace 33 mil años). En pocas palabras, los perros son una especie hecha por el ser humano, por lo cual no es de sorprender que tanto ellos como nosotros hayamos evolucionado rasgos que nos permiten comunicarnos mejor.

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El estudio sobre la capacidad de los humanos en reconocer las expresiones perrunas lo encuentran aquí.

El estudio sobre la domesticación de los perros y sus habilidades cognitivas acá.

Estudio sobre la capacidad de los perros de saber dónde está la atención humana, aquí.

Imagen tomada de http://fuckyeapugs.tumblr.com/

Alejandra Ortíz Medrano es la autora de esta publicación. Recientemente se incorporó a las filas de Historias Cienciacionales, y reconoce esto como su mayor logro de lo que va del año. Extraña con amor a su perro, Chucho. 

Episodio 28: Polémicas de la evolución en el siglo XX

/ Durante los primeros años del siglo XX, la teoría de la evolución de Darwin no era la más aceptada entre los biólogos. Pero a partir de los años 40, gracias al trabajo de científicos de muchas disciplinas biológicas, su aceptación y popularidad comenzó a crecer, en la forma de una nueva colección de ideas llamada “Síntesis Moderna” o “Nueva Síntesis Evolutiva”. Sin embargo, muchas de los puntos de debate que se pensaron superados en ese entonces continuaron por debajo e incluso llegaron hasta nuestros días.

¿Es la selección natural, la predilecta de Darwin, la mejor explicación para todos los fenómenos de la evolución? ¿Todos los rasgos de los organismos son adaptaciones? ¿Qué disciplinas no se incluyeron en la Síntesis Moderna?

En esta tercera parte sobre el desarrollo de la teoría evolutiva, dos especialistas en la historia de la teoría evolutiva nos hablan de cuáles son esos puntos de debate y de en qué estado llega la Síntesis Moderna a nuestros días. Como en todo, hay puntos encontrados, que vale la pena escuchar con atención.

¡Escuchen el vigésimo octavo episodio de Historias Cienciacionales!

 La (¿inminente?) extinción de los dinosaurios: los paleontólogos comentan
La definición rápida de tener mala suerte es que estuviste en el momento equivocado en el lugar incorrecto. Siguiendo esta idea, la mala suerte de los dinosaurios fue entonces haber estado en la Tierra en el momento en que un asteroide la golpeó. Al menos eso es lo que comenta Stephen Brusatte, un paleontólogo de la Universidad de Edimburgo. “Si el asteroide hubiera golpeado unos millones de años antes o después, los dinosaurios hubieran estado mejor equipados para sobrevivir”. 
Los paleontólogos han argumentado por muchos años si los dinosaurios estaban bien cuando el cuerpo llegó del espacio a nuestro planeta, o si estaban experimentando una caída en el número de especies de forma global. Es así que un estudio, en el que Brusatte es uno de los muchos autores, extrae información de una base de datos sobre la diversidad de dinosaurios de ese momento.
Para analizar los restos óseos, los investigadores utilizaron métodos analíticos para tomar en cuenta que algunos restos están bien estudiados y otros no, dato que hubiera podido distorsionar las conclusiones sobre la distribución de las especies.
Los resultados mostraron que la mayoría de los dinosaurios hubiera prosperado hasta el impacto debido a que al mirar la imagen global, no existe evidencia de un declive a largo plazo. Es así que mencionan que en ningún sentido se puede sostener que los dinosaurios estaban condenados a la extinción y que el asteroide vino a terminar las cosas más fácil.
Sin embargo, en Norteamérica, en los últimos 8 a 10 millones antes de la llegada del asteroide, el número de individuos de dos grandes grupos de herbívoros (los dinosaurios de pico de pato y los que tenían cuernos, como el Triceratops) sí declinó. Una posible explicación es que el clima cambió así como la vegetación disponible para comer y, aunque en el pasado, anteriores disminuciones en el número poblacional se habían sobrellevado, ya cerca de la colisión esto no sucedió. 
Este último trabajo muestra que el debate en torno a la extinción de los dinosaurios no está terminado. Mientras algunos paleontólogos apoyan esta publicación, otros están en desacuerdo con los datos. Brusatte menciona que las diferencias son resultado de cómo los investigadores estudian fósiles bien preservados y en malas condiciones. 
Finalmente, Michael Benton, paleontólogo de la Universidad de Bristol, en el Reino Unido, y otro de los autores del trabajo, menciona que aunque un linaje de los dinosaurios dio paso a las aves, los mamíferos ocuparon los lugares que los dinosaurios dejaron libres. “Eso nunca hubiera pasado si los dinosaurios no se hubieran extinto. Creo que es muy probable que si el asteroide no hubiera golpeado, el día de hoy seguiríamos teniendo dinosaurios por aquí”.
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Nota fuente de Nature, de la que se tomaron las citas de los autores.
Artículo mencionado aquí, del que Brusatte y Benton son unos de los autores. 
Artículo donde se menciona el declive de número de dinosaurios en Norteamérica.

[Imagen tomada de este sitio]

 La (¿inminente?) extinción de los dinosaurios: los paleontólogos comentan

La definición rápida de tener mala suerte es que estuviste en el momento equivocado en el lugar incorrecto. Siguiendo esta idea, la mala suerte de los dinosaurios fue entonces haber estado en la Tierra en el momento en que un asteroide la golpeó. Al menos eso es lo que comenta Stephen Brusatte, un paleontólogo de la Universidad de Edimburgo. “Si el asteroide hubiera golpeado unos millones de años antes o después, los dinosaurios hubieran estado mejor equipados para sobrevivir”. 

Los paleontólogos han argumentado por muchos años si los dinosaurios estaban bien cuando el cuerpo llegó del espacio a nuestro planeta, o si estaban experimentando una caída en el número de especies de forma global. Es así que un estudio, en el que Brusatte es uno de los muchos autores, extrae información de una base de datos sobre la diversidad de dinosaurios de ese momento.

Para analizar los restos óseos, los investigadores utilizaron métodos analíticos para tomar en cuenta que algunos restos están bien estudiados y otros no, dato que hubiera podido distorsionar las conclusiones sobre la distribución de las especies.

Los resultados mostraron que la mayoría de los dinosaurios hubiera prosperado hasta el impacto debido a que al mirar la imagen global, no existe evidencia de un declive a largo plazo. Es así que mencionan que en ningún sentido se puede sostener que los dinosaurios estaban condenados a la extinción y que el asteroide vino a terminar las cosas más fácil.

Sin embargo, en Norteamérica, en los últimos 8 a 10 millones antes de la llegada del asteroide, el número de individuos de dos grandes grupos de herbívoros (los dinosaurios de pico de pato y los que tenían cuernos, como el Triceratops) sí declinó. Una posible explicación es que el clima cambió así como la vegetación disponible para comer y, aunque en el pasado, anteriores disminuciones en el número poblacional se habían sobrellevado, ya cerca de la colisión esto no sucedió. 

Este último trabajo muestra que el debate en torno a la extinción de los dinosaurios no está terminado. Mientras algunos paleontólogos apoyan esta publicación, otros están en desacuerdo con los datos. Brusatte menciona que las diferencias son resultado de cómo los investigadores estudian fósiles bien preservados y en malas condiciones. 

Finalmente, Michael Benton, paleontólogo de la Universidad de Bristol, en el Reino Unido, y otro de los autores del trabajo, menciona que aunque un linaje de los dinosaurios dio paso a las aves, los mamíferos ocuparon los lugares que los dinosaurios dejaron libres. “Eso nunca hubiera pasado si los dinosaurios no se hubieran extinto. Creo que es muy probable que si el asteroide no hubiera golpeado, el día de hoy seguiríamos teniendo dinosaurios por aquí”.

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Nota fuente de Nature, de la que se tomaron las citas de los autores.

Artículo mencionado aquí, del que Brusatte y Benton son unos de los autores. 

Artículo donde se menciona el declive de número de dinosaurios en Norteamérica.

[Imagen tomada de este sitio]

La falsa píldora de emergencia
La píldora de emergencia es un método anticonceptivo que consiste en evitar que el óvulo sea fertilizado por el espermatozoide después de que ocurrió una relación sexual, ya sea al prevenir o retrasar la ovulación, en algunos casos al afectar la habilidad del espermatozoide para unirse al óvulo, o bien al modificar la mucosa cervical. El ingrediente activo de estas píldoras es la hormona levonorgestrel, y de ser usada correctamente, puede prevenir el embarazo hasta en un 94%.
En los últimos años, en Perú se ha incrementado el número de marcas de este tipo de anticonceptivo. Lamentablemente, no son todas confiables. Debido a este creciente número de opciones en pastillas de emergencia, la organización no gubernamental Prosalud Interamericana dirigió una investigación sobre la efectividad de éstas.
Los medicamentos, ya sean hormonas, antibióticos u otro tipo de químicos, tienen ciertas características moleculares que los identifican. Un equipo de investigadores de diferentes instituciones en Estados Unidos y el Reino Unido utilizó diversos métodos para reconocer qué contienen las píldoras de emergencia que se venden en las farmacias de Lima, Perú. Según sus resultados, sólo el 72% de un total de 25 pastillas contiene niveles adecuados de levonorgestrel con la cobertura de píldora adecuada para que el cuerpo asimile la hormona y por lo tanto funcione como método anticonceptivo. El 20%, ya sea por dosis incorrectas o cobertura inadecuada, daría resultados cuestionables como pastilla de emergencia, y el 8% (una sola marca), no contenía la hormona sino al antibiótico sulfametoxazol, que no provee ningún tipo de prevención para el embarazo.
Según Facundo Fernández, coautor del estudio, quienes están detrás de esta falsificación de medicamentos son bandas narcotraficantes internacionales que han dejado las drogas ilegales. “Para cualquier criminal que quiera hacer dinero, es más seguro producir medicamentos falsos que producir narcóticos”, explicó para Popular Science, ya que si son atrapados, la sentencia será más dura para narcóticos que para medicamentos legales. De esta manera manufacturan productos más baratos añadiendo, por ejemplo, antibióticos en vez de hormonas.
Los daños de esta falsificación van desde personales, como tener un embarazo no deseado o alguna reacción alérgica a componentes desconocidos de las pastillas, hasta sociales, pues podría provocar un mayor número de abortos ilegales, ya que en Perú el aborto está penado.
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Artículo original aquí.
Reportaje de Popular Science acá. 
Página de Prosalud Interamericana, ONG que se dedica a promover la salud sexual.

La falsa píldora de emergencia

La píldora de emergencia es un método anticonceptivo que consiste en evitar que el óvulo sea fertilizado por el espermatozoide después de que ocurrió una relación sexual, ya sea al prevenir o retrasar la ovulación, en algunos casos al afectar la habilidad del espermatozoide para unirse al óvulo, o bien al modificar la mucosa cervical. El ingrediente activo de estas píldoras es la hormona levonorgestrel, y de ser usada correctamente, puede prevenir el embarazo hasta en un 94%.

En los últimos años, en Perú se ha incrementado el número de marcas de este tipo de anticonceptivo. Lamentablemente, no son todas confiables. Debido a este creciente número de opciones en pastillas de emergencia, la organización no gubernamental Prosalud Interamericana dirigió una investigación sobre la efectividad de éstas.

Los medicamentos, ya sean hormonas, antibióticos u otro tipo de químicos, tienen ciertas características moleculares que los identifican. Un equipo de investigadores de diferentes instituciones en Estados Unidos y el Reino Unido utilizó diversos métodos para reconocer qué contienen las píldoras de emergencia que se venden en las farmacias de Lima, Perú. Según sus resultados, sólo el 72% de un total de 25 pastillas contiene niveles adecuados de levonorgestrel con la cobertura de píldora adecuada para que el cuerpo asimile la hormona y por lo tanto funcione como método anticonceptivo. El 20%, ya sea por dosis incorrectas o cobertura inadecuada, daría resultados cuestionables como pastilla de emergencia, y el 8% (una sola marca), no contenía la hormona sino al antibiótico sulfametoxazol, que no provee ningún tipo de prevención para el embarazo.

Según Facundo Fernández, coautor del estudio, quienes están detrás de esta falsificación de medicamentos son bandas narcotraficantes internacionales que han dejado las drogas ilegales. “Para cualquier criminal que quiera hacer dinero, es más seguro producir medicamentos falsos que producir narcóticos”, explicó para Popular Science, ya que si son atrapados, la sentencia será más dura para narcóticos que para medicamentos legales. De esta manera manufacturan productos más baratos añadiendo, por ejemplo, antibióticos en vez de hormonas.

Los daños de esta falsificación van desde personales, como tener un embarazo no deseado o alguna reacción alérgica a componentes desconocidos de las pastillas, hasta sociales, pues podría provocar un mayor número de abortos ilegales, ya que en Perú el aborto está penado.

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Artículo original aquí.

Reportaje de Popular Science acá

Página de Prosalud Interamericana, ONG que se dedica a promover la salud sexual.