Robots y robótica

Desde obras de teatro, hasta historias de ciencia ficción, poco a poco los robots están pasando de ser una fantasía a una realidad. El camino aún es largo, pero cada esfuerzos y avance es sorprendente.

En esta rama, la multidisciplinariedad es la norma, pero más allá de los conocimientos, la paciencia y la curiosidad son la mejor herramienta. En esta ocasión, platicamos con Hector Saldaña, director comercial de Robotix, una escuela dedicada a enseñar de robots y robótica a niños de distintas edades en México. Ademas, también charlamos con tres estudiantes de la Unidad Interdisciplinaria de Investigación y Tecnología Avanzada del Instituto Nacional Politécnico, quienes nos platicaron del camino, las dificultades y la satisfacción de construir robots y de ganar en concursos internacionales.

¡Disfruten!

Pueden escuchar nuestros programas anteriores en nuestro canal de Soundcloud.

Spinosaurus: el dinosaurio carnívoro más grande que, por si hiciera falta, también nadaba/ Si uno sabe donde buscar, de la aparente uniformidad de las rocas se pueden extraer grandes sorpresas. De vez en cuando, esas sorpresas cambian la forma en que entendemos la historia de la vida. Hace más de 100 años, el paleontólogo alemán Ernst Stromer encontró en Egipto los primeros restos fósiles de Spinosaurus, un dinosaurio carnívoro que lo intrigó por las extrañas espinas óseas que tenía en las vértebras de la espalda. Ese esqueleto cambió la historia porque Spinosaurus se convertiría en el dinosaurio depredador más grande que haya pisado la Tierra (mayor que el mismos T. rex) y porque, después de que sus fragmentos fueran destruidos en la Segunda Guerra Mundial, no se volvería a encontrar un ejemplar tan completo. Hace unos 5 años, el paleontólogo germano-marroquí Nizar Ibrahim, que actualmente trabaja en la Universidad de Chicago, encontró en Marruecos nuevos restos de Spinosaurus que al fin rivalizaban con los de Stromer en lo abundantes y completos. Este esqueleto, reportado en la revista Science la semana pasada, podría cambiar la historia porque es evidencia de que Spinosaurus fue un dinosaurio acuático: el primero y único dinosaurio acuático conocido hasta ahora.
“Es el primer dinosaurio que muestra estas adaptaciones realmente increíbles”, comenta Ibrahim para el sitio de noticias de la revista Nature. Luego de pasar un par de años siguiendo la pista de unos misteriosos huesos que un lugareño del Sahara marroquí le llevara en una caja de cartón, Ibrahim consiguió llegar a una cueva donde encontraría más restos de Spinosaurus, restos que le harían pensar a él y a los colegas de su universidad que ese dinosaurio carnívoro, que podía medir hasta 15 metros de largo, tenía un estilo de vida acuático o semiacuático al menos.
Desde los tiempos de Stromer los paleontólogos han averiguado mucho sobre los dinosaurios. Ahora se tiene una idea más acabada sobre su diversidad e importancia. Reinaron la Tierra durante millones de años y, de manera parecida a los mamíferos de la actualidad, probaron con muchas formas de vida. Los había herbívoros grandes, herbívoros pequeños, carnívoros grandes, carroñeros pequeños, carnívoros descomunales y herbívoros aun más descomunales. Había los que cuidaban a sus crías y los que podían morir por probar el bocado de las crías de otros. Había los que andaban a pasos agigantados, los que se movían con un andar de avestruz y los que, ahora sabemos, aleteaban, planeaban y volaban. Pero entre toda esta diversidad, nunca se había encontrado alguno que pasara la mayor parte de su vida en el agua, nadando.
Lo importante de este descubrimiento, según Claudia Serrano Brañas, paleontóloga de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México, es que amplía la visión que teníamos de los dinosaurios. “Anteriormente, se creía que los dinosaurios estaban restringidos a un ambiente netamente terrestre y que tal vez algunos de ellos pudieron haber hecho ciertas incursiones dentro de un medio acuático, pero eso simplemente eran inferencias al respecto”, comenta en entrevista para Historias Cienciacionales. “Por primera vez dentro del registro fósil de este grupo de organismos, tenemos la presencia de un dinosaurio acuático.”
A partir de los nuevos huesos encontrados en Marruecos, y de fragmentos de diferentes esqueletos que hay regados por el mundo, Ibrahim y un equipo internacional de paleontólogos reconstruyeron la anatomía ósea de Spinosaurus. Paul Sereno, paleontólogo estadounidense y coautor del estudio, afirma, en un video para el sitio de noticias de la Universidad de Chicago, que las características de estos nuevos huesos “se asemejan mucho a las de animales que pasan mucho tiempo en el agua”.
¿Exactamente qué historia cuentan esos huesos? Las fosas nasales de Spinosaurus están muy atrás en el cráneo, en un lugar similar a las de un cocodrilo; esto le permitiría respirar mientras nadaba medio sumergido. Sus patas eran más cortas que las de otros dinosaurios carnívoros con los que estaba emparentado (los terópodos, en los cuales se encuentra T. rex), y los científicos piensan que eso era seña de que pataleaba en lugar de correr o cazar en tierra firme. Sus huesos eran de una densidad algo mayor a la de otros dinosaurios, lo cual le habría ayudado a la hora de sumergirse o flotar a voluntad. Además, su cuello alargado y sus patas traseras cortas hacían que, a diferencia de sus primos, le fuera más fácil nadar que caminar sobre sus patas traseras. Este mismo rasgo lo obligaba, según Ibrahim, Sereno y sus colegas, a andar a cuatro patas cuando se aventuraba fuera del agua, una forma de moverse muy inusual para un carnívoro de su tipo.
Todos esto son indicios de que Spinosaurus era un dinosaurio que nadaba; sin embargo, para algunos científicos sigue siendo arriesgado afirmar que se trataba de un animal verdaderamente acuático. Paleontólogos de otras instituciones, así como paleo-ilustradores profesionales (que se dedican a reconstruir la anatomía de animales extintos a partir de fragmentos de esqueletos), señalan que el principal problema del estudio de Ibrahim y sus colegas es que trabajaron con partes ajustadas de diferentes esqueletos y, sin embargo, sacaron conclusiones como si fueran un mismo individuo. John Hutchinson, de la Universidad de Londres, comenta para el sitio de noticias de Nature que “hay que tener cuidado con estar creando una quimera”. En su blog personal, el paleoilustrador Scott Hartman cuestiona la forma en que Ibrahim y sus colegas ajustaron la proporción de las patas traseras del nuevo fósil a los demás restos conocidos del dinosaurio, pues esto cambiaría algunas de las conclusiones del estudio. “Por lo menos, pone en tela de duda la idea de que Spinosaurus era un cuadrúpedo obligado en tierra”, escribe.
Estas críticas son normales y bienvenidas en cualquier campo científico, y mucho más en la paleontología. “Hay que recordar que, cuando hablamos del registro fósil, éste por lo general es incompleto, por lo que siempre hay que proceder con cautela cuando se hacen inferencias sobre el modo de vida de organismos que se extinguieron hace millones de años”, nos recuerda Claudia Serrano.
Con todo, junto a las evidencias anatómicas, Ibrahim y sus colegas contaban con datos anteriores que mostraban que Spinosaurus comía principalmente peces (tiburones y celacantos, por ejemplo) y que, por la composición química de sus huesos, pasaba una gran parte del tiempo cerca o dentro del agua, así que los paleontólogos tienen un buen grado de confianza en sus conclusiones, las cuales, de confirmarse, cambiarían nuestra forma de ver a los dinosaurios. “Este tipo de descubrimientos son sensacionales, ya que sacuden los cimientos de la paleobiología de dinosaurios”, concluye Claudia Serrano en sus comentarios, “y nos dejan en claro que la clase Dinosauria todavía nos tiene guardadas muchas sorpresas.”___________________________[La ilustración, original de Davide Bonadonna, Nizar Ibrahim y Simone Maganuco, y que muestra una reconstrucción artística de Spinosaurus cazando un pez sierra, fue tomada de esta nota: http://news.sciencemag.org/paleontology/2014/09/only-known-swimming-dinosaur ]
Aquí el trabajo original de Ibrahim, Sereno y sus colegas, en la revista Science (de paga): http://www.sciencemag.org/content/early/2014/09/10/science.1258750
Aquí la nota de Nature que lo cubre (en inglés): http://www.nature.com/news/swimming-dinosaur-found-in-morocco-1.15901
Aquí el blog de Scott Hartman (también en inglés): http://www.skeletaldrawing.com/home/theres-something-fishy-about-spinosaurus9112014
Aquí el video de Paul Sereno, en el cual se observan los fósiles reales y las reconstrucciones por computadora (sin subtítulos): http://youtu.be/WoeA6xaVdZo
Aquí la nota de El País al respecto (en español): http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/09/11/actualidad/1410455486_740288.html  

Spinosaurus: el dinosaurio carnívoro más grande que, por si hiciera falta, también nadaba

/ Si uno sabe donde buscar, de la aparente uniformidad de las rocas se pueden extraer grandes sorpresas. De vez en cuando, esas sorpresas cambian la forma en que entendemos la historia de la vida. Hace más de 100 años, el paleontólogo alemán Ernst Stromer encontró en Egipto los primeros restos fósiles de Spinosaurus, un dinosaurio carnívoro que lo intrigó por las extrañas espinas óseas que tenía en las vértebras de la espalda. Ese esqueleto cambió la historia porque Spinosaurus se convertiría en el dinosaurio depredador más grande que haya pisado la Tierra (mayor que el mismos T. rex) y porque, después de que sus fragmentos fueran destruidos en la Segunda Guerra Mundial, no se volvería a encontrar un ejemplar tan completo. Hace unos 5 años, el paleontólogo germano-marroquí Nizar Ibrahim, que actualmente trabaja en la Universidad de Chicago, encontró en Marruecos nuevos restos de Spinosaurus que al fin rivalizaban con los de Stromer en lo abundantes y completos. Este esqueleto, reportado en la revista Science la semana pasada, podría cambiar la historia porque es evidencia de que Spinosaurus fue un dinosaurio acuático: el primero y único dinosaurio acuático conocido hasta ahora.

“Es el primer dinosaurio que muestra estas adaptaciones realmente increíbles”, comenta Ibrahim para el sitio de noticias de la revista Nature. Luego de pasar un par de años siguiendo la pista de unos misteriosos huesos que un lugareño del Sahara marroquí le llevara en una caja de cartón, Ibrahim consiguió llegar a una cueva donde encontraría más restos de Spinosaurus, restos que le harían pensar a él y a los colegas de su universidad que ese dinosaurio carnívoro, que podía medir hasta 15 metros de largo, tenía un estilo de vida acuático o semiacuático al menos.

Desde los tiempos de Stromer los paleontólogos han averiguado mucho sobre los dinosaurios. Ahora se tiene una idea más acabada sobre su diversidad e importancia. Reinaron la Tierra durante millones de años y, de manera parecida a los mamíferos de la actualidad, probaron con muchas formas de vida. Los había herbívoros grandes, herbívoros pequeños, carnívoros grandes, carroñeros pequeños, carnívoros descomunales y herbívoros aun más descomunales. Había los que cuidaban a sus crías y los que podían morir por probar el bocado de las crías de otros. Había los que andaban a pasos agigantados, los que se movían con un andar de avestruz y los que, ahora sabemos, aleteaban, planeaban y volaban. Pero entre toda esta diversidad, nunca se había encontrado alguno que pasara la mayor parte de su vida en el agua, nadando.

Lo importante de este descubrimiento, según Claudia Serrano Brañas, paleontóloga de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México, es que amplía la visión que teníamos de los dinosaurios. “Anteriormente, se creía que los dinosaurios estaban restringidos a un ambiente netamente terrestre y que tal vez algunos de ellos pudieron haber hecho ciertas incursiones dentro de un medio acuático, pero eso simplemente eran inferencias al respecto”, comenta en entrevista para Historias Cienciacionales. “Por primera vez dentro del registro fósil de este grupo de organismos, tenemos la presencia de un dinosaurio acuático.”

A partir de los nuevos huesos encontrados en Marruecos, y de fragmentos de diferentes esqueletos que hay regados por el mundo, Ibrahim y un equipo internacional de paleontólogos reconstruyeron la anatomía ósea de Spinosaurus. Paul Sereno, paleontólogo estadounidense y coautor del estudio, afirma, en un video para el sitio de noticias de la Universidad de Chicago, que las características de estos nuevos huesos “se asemejan mucho a las de animales que pasan mucho tiempo en el agua”.

¿Exactamente qué historia cuentan esos huesos? Las fosas nasales de Spinosaurus están muy atrás en el cráneo, en un lugar similar a las de un cocodrilo; esto le permitiría respirar mientras nadaba medio sumergido. Sus patas eran más cortas que las de otros dinosaurios carnívoros con los que estaba emparentado (los terópodos, en los cuales se encuentra T. rex), y los científicos piensan que eso era seña de que pataleaba en lugar de correr o cazar en tierra firme. Sus huesos eran de una densidad algo mayor a la de otros dinosaurios, lo cual le habría ayudado a la hora de sumergirse o flotar a voluntad. Además, su cuello alargado y sus patas traseras cortas hacían que, a diferencia de sus primos, le fuera más fácil nadar que caminar sobre sus patas traseras. Este mismo rasgo lo obligaba, según Ibrahim, Sereno y sus colegas, a andar a cuatro patas cuando se aventuraba fuera del agua, una forma de moverse muy inusual para un carnívoro de su tipo.

Todos esto son indicios de que Spinosaurus era un dinosaurio que nadaba; sin embargo, para algunos científicos sigue siendo arriesgado afirmar que se trataba de un animal verdaderamente acuático. Paleontólogos de otras instituciones, así como paleo-ilustradores profesionales (que se dedican a reconstruir la anatomía de animales extintos a partir de fragmentos de esqueletos), señalan que el principal problema del estudio de Ibrahim y sus colegas es que trabajaron con partes ajustadas de diferentes esqueletos y, sin embargo, sacaron conclusiones como si fueran un mismo individuo. John Hutchinson, de la Universidad de Londres, comenta para el sitio de noticias de Nature que “hay que tener cuidado con estar creando una quimera”. En su blog personal, el paleoilustrador Scott Hartman cuestiona la forma en que Ibrahim y sus colegas ajustaron la proporción de las patas traseras del nuevo fósil a los demás restos conocidos del dinosaurio, pues esto cambiaría algunas de las conclusiones del estudio. “Por lo menos, pone en tela de duda la idea de que Spinosaurus era un cuadrúpedo obligado en tierra”, escribe.

Estas críticas son normales y bienvenidas en cualquier campo científico, y mucho más en la paleontología. “Hay que recordar que, cuando hablamos del registro fósil, éste por lo general es incompleto, por lo que siempre hay que proceder con cautela cuando se hacen inferencias sobre el modo de vida de organismos que se extinguieron hace millones de años”, nos recuerda Claudia Serrano.

Con todo, junto a las evidencias anatómicas, Ibrahim y sus colegas contaban con datos anteriores que mostraban que Spinosaurus comía principalmente peces (tiburones y celacantos, por ejemplo) y que, por la composición química de sus huesos, pasaba una gran parte del tiempo cerca o dentro del agua, así que los paleontólogos tienen un buen grado de confianza en sus conclusiones, las cuales, de confirmarse, cambiarían nuestra forma de ver a los dinosaurios. “Este tipo de descubrimientos son sensacionales, ya que sacuden los cimientos de la paleobiología de dinosaurios”, concluye Claudia Serrano en sus comentarios, “y nos dejan en claro que la clase Dinosauria todavía nos tiene guardadas muchas sorpresas.”
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[La ilustración, original de Davide Bonadonna, Nizar Ibrahim y Simone Maganuco, y que muestra una reconstrucción artística de Spinosaurus cazando un pez sierra, fue tomada de esta nota: http://news.sciencemag.org/paleontology/2014/09/only-known-swimming-dinosaur ]

Aquí el trabajo original de Ibrahim, Sereno y sus colegas, en la revista Science (de paga): http://www.sciencemag.org/content/early/2014/09/10/science.1258750

Aquí la nota de Nature que lo cubre (en inglés): http://www.nature.com/news/swimming-dinosaur-found-in-morocco-1.15901

Aquí el blog de Scott Hartman (también en inglés): http://www.skeletaldrawing.com/home/theres-something-fishy-about-spinosaurus9112014

Aquí el video de Paul Sereno, en el cual se observan los fósiles reales y las reconstrucciones por computadora (sin subtítulos): http://youtu.be/WoeA6xaVdZo

Aquí la nota de El País al respecto (en español): http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/09/11/actualidad/1410455486_740288.html  


Un mapa de 15 años de emisiones humanas de dióxido de carbono          

/ Un mapa global de la cantidad de CO2 emitido a la atmósfera por el uso de combustibles fósiles en los últimos 15 años ha sido publicado por un grupo internacional de científicos. Los especialistas, coordinados por Salvi Asefi-Najafabady de la Universidad Estatal de Arizona, recopilaron datos de múltiples fuentes para generar mapas mundiales con un nivel de detalle que no se tenía hasta ahora.
“Con este sistema, estamos tomando un gran paso para crear un sistema de monitorización global de gases de efecto invernadero, algo que es necesario conforme el mundo considera las mejores opciones para cumplir las reducciones de estos gases”, comenta Kevin Robert Gurney, uno de los participantes del trabajo y también de la Universidad Estatal de Arizona, para el sitio de noticias de su institución. La información y los mapas generados por Gurney y sus colegas se encuentra a disposición pública en el sitio del Sistema de Asimilación de Datos de Combustibles Fósiles (FFDAS, por sus siglas en inglés): http://hpcg.purdue.edu/FFDAS/index.php .
En este sistema, este grupo de científicos reúne información indirecta sobre las emisiones de CO2 de 1997 a 2011 de varias fuentes: reportes y estudios de cada país, imágenes de satélite que analizan las luces nocturnas, reportes globales sobre las emisiones de las plantas generadoras de energía y datos sobre la concentración de la población mundial. Con toda esta información, los especialistas crearon una serie de mapas en los que se puede observar cómo han variado las emisiones en el planeta cada hora y con una resolución de 10 km.
Además, el trabajo de Asefi-Najafabady, Gurney y sus colegas también muestra algunas tendencias globales en la emisión de CO2. En general, han aumentado las emisiones en el continente asiático, probablemente debido al aumento de la población y la industrialización en esa zona del globo.
Esta herramienta puede ayudar para tomar decisiones frente al cambio climático que viene. “Esta es una herramienta muy útil para los creadores de políticas públicas nacionales e internacionales y para que el público tenga un vistazo de qué tan efectivas son las estrategias para reducir los gases de efecto invernadero”, comenta un directivo del Instituto de Recursos Mundiales en Estados Unidos, también para el sitio de noticias de la Universidad Estatal de Arizona.
______________________
Aquí la nota fuente: http://hpcg.purdue.edu/FFDAS/index.php?page=media
Aquí el estudio (de acceso libre) de Asefi-Najafabady y sus colegas, publicado esta semana en la revista Journal of Geophysical Research: http://onlinelibrary.wiley.com/enhanced/doi/10.1002/2013JD021296/

Un mapa de 15 años de emisiones humanas de dióxido de carbono          

/ Un mapa global de la cantidad de CO2 emitido a la atmósfera por el uso de combustibles fósiles en los últimos 15 años ha sido publicado por un grupo internacional de científicos. Los especialistas, coordinados por Salvi Asefi-Najafabady de la Universidad Estatal de Arizona, recopilaron datos de múltiples fuentes para generar mapas mundiales con un nivel de detalle que no se tenía hasta ahora.

“Con este sistema, estamos tomando un gran paso para crear un sistema de monitorización global de gases de efecto invernadero, algo que es necesario conforme el mundo considera las mejores opciones para cumplir las reducciones de estos gases”, comenta Kevin Robert Gurney, uno de los participantes del trabajo y también de la Universidad Estatal de Arizona, para el sitio de noticias de su institución. La información y los mapas generados por Gurney y sus colegas se encuentra a disposición pública en el sitio del Sistema de Asimilación de Datos de Combustibles Fósiles (FFDAS, por sus siglas en inglés): http://hpcg.purdue.edu/FFDAS/index.php .

En este sistema, este grupo de científicos reúne información indirecta sobre las emisiones de CO2 de 1997 a 2011 de varias fuentes: reportes y estudios de cada país, imágenes de satélite que analizan las luces nocturnas, reportes globales sobre las emisiones de las plantas generadoras de energía y datos sobre la concentración de la población mundial. Con toda esta información, los especialistas crearon una serie de mapas en los que se puede observar cómo han variado las emisiones en el planeta cada hora y con una resolución de 10 km.

Además, el trabajo de Asefi-Najafabady, Gurney y sus colegas también muestra algunas tendencias globales en la emisión de CO2. En general, han aumentado las emisiones en el continente asiático, probablemente debido al aumento de la población y la industrialización en esa zona del globo.

Esta herramienta puede ayudar para tomar decisiones frente al cambio climático que viene. “Esta es una herramienta muy útil para los creadores de políticas públicas nacionales e internacionales y para que el público tenga un vistazo de qué tan efectivas son las estrategias para reducir los gases de efecto invernadero”, comenta un directivo del Instituto de Recursos Mundiales en Estados Unidos, también para el sitio de noticias de la Universidad Estatal de Arizona.

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Aquí la nota fuente: http://hpcg.purdue.edu/FFDAS/index.php?page=media

Aquí el estudio (de acceso libre) de Asefi-Najafabady y sus colegas, publicado esta semana en la revista Journal of Geophysical Research: http://onlinelibrary.wiley.com/enhanced/doi/10.1002/2013JD021296/

Cambio climático: un futuro de extremos

Las actividades que llevamos haciendo por cerca de 200 años han causado y causarán cambios en los patrones globales del clima, lo que llevará a una reorganización masiva de nuestras actividades. Los científicos dedicados al tema están seguros de que nosotros hemos causado estos cambios y estudiarlos es fundamental para saber que nos depara.

Para entender mejor el problema, la ONU creo el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en ingles), organización dedicada a proveer de información acerca de todos los factores involucrados en el tema y en 2007, el grupo fue ganador del premio Nobel de la paz, por difundir y aumentar el conocimiento del Cambio Climático. Por ello, tuvimos el gusto de entrevistar a Dennis Hartmann, profesor del departamento ciencias atmosféricas de la Universidad de Washington y autor principal del 5to informe de evaluación del IPCC.

¡Disfrútenlo!

(Esta es la tercera de tres entrevistas sobre distintos temas de ciencias de la atmósfera y agradecemos a Silvia San Miguel, del Departamento de Vinculación y Comunicación de la Ciencia del Instituto de Ciencias Atmosféricas de la UNAM, por facilitarnos y ayudarnos en la elaboración de estos programas.)

Cerati en el soundtrack de tu vida
El día que murió Gustavo Cerati escuché muchas de sus canciones que hace tiempo no escuchaba. Me vinieron a la memoria diversos recuerdos de momentos, situaciones, personas, incluso emociones y sentimientos, algunos de manera muy vívida. Supongo que a miles, si no es que millones de personas, les ocurrió lo mismo ese 4 de septiembre de 2014 con la misma discografía. ¿Por qué la música tiene ese maravilloso poder de despertar recuerdos?
Petr Janata, investigador de la Universidad de California en Davis, se ha dedicado durante varios años a investigar la relación entre la música y los recuerdos. Gracias a él sabemos que algunas canciones pueden estimular partes del cerebro asociadas a la memoria autobiográfica, es decir, aquella relacionada con eventos y emociones de nuestras propias vidas. Las investigaciones de Janata son vastas, pero es en particular un trabajo de 2009 en el que explica cómo, para mi y para todos aquellos a quienes les sucedió, las canciones de Gustavo Cerati evocaron momentos, personajes y sentimientos de nuestras vidas. Janata primero evaluó en 13 estudiantes de 18 a 29 años qué canciones les despertaban memorias autobiográficas. Para asegurarse de que las canciones resultaran familiares y fuera más probable que estuvieran asociadas a memorias, eligió cerca de 300 canciones al azar del top 100 del Billboard de los años en que estos estudiantes tenían entre 7 y 19 años de edad. Al escuchar 30 segundos de cada canción, los estudiantes respondieron una serie de preguntas sobre si les resultaba familiar, si les gustaba, y si estaba relacionada con algún incidente, episodio y memoria en particular. Al mismo tiempo que esto sucedía, a los estudiantes se les realizaba una imagen por resonancia magnética funcional (IMRf), en el que mediante un escáner se pueden observar qué regiones del cerebro se encuentran activas.Después de esto, los estudiantes respondieron otro cuestionario sobre las canciones que les evocaron memorias autobiográficas, detallando qué tan vívidas habían sido éstas y su contenido. Con los datos de los cuestionarios y las imágenes del fMRI, se correlacionaron las canciones que despertaron memorias autobiográficas con la intensidad de estas memorias según su claridad y emotividad, y se determinó qué regiones del cerebro se activan cuando esto ocurre. Las sospechas que Janata tenía resultaron correctas. Se ha observado que una parte del cerebro que se encuentra justo detrás de la frente, la corteza prefrontal medial, es de las regiones del cerebro con menor degeneración en pacientes con Alzheimer, en quienes también se ha observado que los recuerdos musicales y la habilidad de tocar un instrumento son de las últimas memorias en perderse. Además de esta evidencia, Janata, años antes, desarrolló un método para determinar cómo el cerebro “rastrea” los tonos musicales: qué partes del cerebro se activan con cada acorde, con lo que se puede construir un “mapa” de cómo el cerebro sigue el patrón de movimiento de una melodía. En estos experimentos determinó que la corteza prefrontal medial es la parte del cerebro que “sigue” la música. Con el mismo método de “rastreo” de tonos musicales, Janata continúo con la investigación sobre las memorias autobiográficas y la música. Aplicó la metodología de “rastreo” a los estudiantes utilizando las canciones que les generaron memorias autobiográficas, y después comparó el “mapa” tonal con las imágenes de IMRf de sus cerebros al evocar las memorias. Encontró que el cerebro sigue los tonos en la misma región en la que se evocan las memorias: es como si al seguir la música, las notas fueran re escribiendo las memorias en nuestros cerebros.
“Lo que parece estar sucediendo es que una pieza familiar de música sirve como un soundtrack para una película mental que comienza a suceder en nuestra cabeza. Llama a memorias de una persona o lugar particular, y de repente ya estás viendo la cara de esa persona con el ojo de tu mente” contó Janata a las noticias de su universidad. “Lo que ahora podemos observar es la asociación entre esas dos cosas –la música y las memorias.”¿Qué canciones asocian ustedes con recuerdos tan vívidos que sienten que estuvieran ahí de nuevo? Para mi son varias, pero fue una sorpresa darme cuenta de la presencia e importancia de las canciones de Cerati en el soundtrack de mi vida. Ahora, una memoria más se ha añadido: el día en que murió, y yo, junto con muchas otras personas, lo recordamos al mismo tiempo. ___________________________________________________Artículo sobre la región del cerebro que evoca memorias autobiógraficas con músicaArtículo sobre el “rastreo” de tonos musicales en el cerebro.Nota de la Universidad de California en Davis sobre Janata.Imagen tomada de www.panamahipster.comEsta nota la escribió Alejandra Ortíz Medrano, en un intento de homenaje personal a Gustavo Cerati.

Cerati en el soundtrack de tu vida

El día que murió Gustavo Cerati escuché muchas de sus canciones que hace tiempo no escuchaba. Me vinieron a la memoria diversos recuerdos de momentos, situaciones, personas, incluso emociones y sentimientos, algunos de manera muy vívida. Supongo que a miles, si no es que millones de personas, les ocurrió lo mismo ese 4 de septiembre de 2014 con la misma discografía. ¿Por qué la música tiene ese maravilloso poder de despertar recuerdos?

Petr Janata, investigador de la Universidad de California en Davis, se ha dedicado durante varios años a investigar la relación entre la música y los recuerdos. Gracias a él sabemos que algunas canciones pueden estimular partes del cerebro asociadas a la memoria autobiográfica, es decir, aquella relacionada con eventos y emociones de nuestras propias vidas. 

Las investigaciones de Janata son vastas, pero es en particular un trabajo de 2009 en el que explica cómo, para mi y para todos aquellos a quienes les sucedió, las canciones de Gustavo Cerati evocaron momentos, personajes y sentimientos de nuestras vidas. Janata primero evaluó en 13 estudiantes de 18 a 29 años qué canciones les despertaban memorias autobiográficas. Para asegurarse de que las canciones resultaran familiares y fuera más probable que estuvieran asociadas a memorias, eligió cerca de 300 canciones al azar del top 100 del Billboard de los años en que estos estudiantes tenían entre 7 y 19 años de edad. Al escuchar 30 segundos de cada canción, los estudiantes respondieron una serie de preguntas sobre si les resultaba familiar, si les gustaba, y si estaba relacionada con algún incidente, episodio y memoria en particular. Al mismo tiempo que esto sucedía, a los estudiantes se les realizaba una imagen por resonancia magnética funcional (IMRf), en el que mediante un escáner se pueden observar qué regiones del cerebro se encuentran activas.

Después de esto, los estudiantes respondieron otro cuestionario sobre las canciones que les evocaron memorias autobiográficas, detallando qué tan vívidas habían sido éstas y su contenido. Con los datos de los cuestionarios y las imágenes del fMRI, se correlacionaron las canciones que despertaron memorias autobiográficas con la intensidad de estas memorias según su claridad y emotividad, y se determinó qué regiones del cerebro se activan cuando esto ocurre

Las sospechas que Janata tenía resultaron correctas. Se ha observado que una parte del cerebro que se encuentra justo detrás de la frente, la corteza prefrontal medial, es de las regiones del cerebro con menor degeneración en pacientes con Alzheimer, en quienes también se ha observado que los recuerdos musicales y la habilidad de tocar un instrumento son de las últimas memorias en perderse. Además de esta evidencia, Janata, años antes, desarrolló un método para determinar cómo el cerebro “rastrea” los tonos musicales: qué partes del cerebro se activan con cada acorde, con lo que se puede construir un “mapa” de cómo el cerebro sigue el patrón de movimiento de una melodía. En estos experimentos determinó que la corteza prefrontal medial es la parte del cerebro que “sigue” la música. 

Con el mismo método de “rastreo” de tonos musicales, Janata continúo con la investigación sobre las memorias autobiográficas y la música. Aplicó la metodología de “rastreo” a los estudiantes utilizando las canciones que les generaron memorias autobiográficas, y después comparó el “mapa” tonal con las imágenes de IMRf de sus cerebros al evocar las memorias. Encontró que el cerebro sigue los tonos en la misma región en la que se evocan las memorias: es como si al seguir la música, las notas fueran re escribiendo las memorias en nuestros cerebros.

“Lo que parece estar sucediendo es que una pieza familiar de música sirve como un soundtrack para una película mental que comienza a suceder en nuestra cabeza. Llama a memorias de una persona o lugar particular, y de repente ya estás viendo la cara de esa persona con el ojo de tu mente” contó Janata a las noticias de su universidad. “Lo que ahora podemos observar es la asociación entre esas dos cosas –la música y las memorias.”

¿Qué canciones asocian ustedes con recuerdos tan vívidos que sienten que estuvieran ahí de nuevo? Para mi son varias, pero fue una sorpresa darme cuenta de la presencia e importancia de las canciones de Cerati en el soundtrack de mi vida. Ahora, una memoria más se ha añadido: el día en que murió, y yo, junto con muchas otras personas, lo recordamos al mismo tiempo. 
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Artículo sobre la región del cerebro que evoca memorias autobiógraficas con música

Artículo sobre el “rastreo” de tonos musicales en el cerebro.

Nota de la Universidad de California en Davis sobre Janata.

Imagen tomada de www.panamahipster.com

Esta nota la escribió Alejandra Ortíz Medrano, en un intento de homenaje personal a Gustavo Cerati.

Bacterias que producen un combustible fósil alternativo
Investigadores del Imperial College en Londres han logrado modificar genéticamente a una bacteria para que produzca propano, un combustible fósil. “Los combustibles fósiles son un recurso finito y conforme nuestra población sigue creciendo tendremos que recurrir a nuevas formas de cumplir con las crecientes demandas de energía,” comenta Patrik Jones, el coordinador del estudio, parael sitio de noicias de su universidad.


Jones y su equipo modificaron el metabolismo de la bacteria Escherichia coli (vieja conocida de la ciencia y los sistemas digestivos humanos): aprovechan la forma en que la bacteria produce ácidos grasos y los integra en su membrana celular, para agregar algunas enzimas al proceso y terminar con un producto diferente, el propano.


Por ahora, el estudio sólo logró producir una cantidad muy pequeña, insuficiente para comenzar a generarla a nivel industrial, pero el propano conseguido es prácticamente igual al que se usa en la industria. “Aunque esta investigación está en una etapa muy temprana, nuestro estudio proporciona un método de producción renovable de un combustible que anteriormente sólo era accesible a partir de reservas fósiles”, agrega Jones.


Además, los investigadores comentan que siguiendo esta línea de investigación podrían llegar a la producción de combustibles a partir de la energía solar: usando bacterias fotosintéticas en lugar de E. coli.



Aquí la nota fuente: http://www.sciencedaily.com/releases/2014/09/140902114414.htm



Aquí el artículo original, publicado en Nature Communications la semana pasada: http://www.nature.com/ncomms/2014/140902/ncomms5731/full/ncomms5731.html


Imagen tomada de este sitio: http://www.telegraph.co.uk/earth/energy/biofuels/11070153/E-coli-altered-to-produce-propane-could-fuel-vehicles.html

Bacterias que producen un combustible fósil alternativo

Investigadores del Imperial College en Londres han logrado modificar genéticamente a una bacteria para que produzca propano, un combustible fósil. “Los combustibles fósiles son un recurso finito y conforme nuestra población sigue creciendo tendremos que recurrir a nuevas formas de cumplir con las crecientes demandas de energía,” comenta Patrik Jones, el coordinador del estudio, parael sitio de noicias de su universidad.

Jones y su equipo modificaron el metabolismo de la bacteria Escherichia coli (vieja conocida de la ciencia y los sistemas digestivos humanos): aprovechan la forma en que la bacteria produce ácidos grasos y los integra en su membrana celular, para agregar algunas enzimas al proceso y terminar con un producto diferente, el propano.

Por ahora, el estudio sólo logró producir una cantidad muy pequeña, insuficiente para comenzar a generarla a nivel industrial, pero el propano conseguido es prácticamente igual al que se usa en la industria. “Aunque esta investigación está en una etapa muy temprana, nuestro estudio proporciona un método de producción renovable de un combustible que anteriormente sólo era accesible a partir de reservas fósiles”, agrega Jones.

Además, los investigadores comentan que siguiendo esta línea de investigación podrían llegar a la producción de combustibles a partir de la energía solar: usando bacterias fotosintéticas en lugar de E. coli.

Aquí la nota fuente: http://www.sciencedaily.com/releases/2014/09/140902114414.htm

Aquí el artículo original, publicado en Nature Communications la semana pasada: http://www.nature.com/ncomms/2014/140902/ncomms5731/full/ncomms5731.html

Imagen tomada de este sitio: http://www.telegraph.co.uk/earth/energy/biofuels/11070153/E-coli-altered-to-produce-propane-could-fuel-vehicles.html

Los volcanes y la nueva idea de su formación
¿Recuerdas esos esquemas en alguna de tus clases en donde se veía la vista lateral de las partes de un volcán, en las que el magma se elevaba desde lo profundo de la Tierra en una columna que terminaba  en el cráter? Pues, lamentablemente, muy probablemente ese recuerdo que tengas esté mal. Pero no por culpa de tu profesor, sino porque la pluma mantélica, como se le conoce, “nunca ha tenido bases físicas ni lógicas”, cómo comenta Don Anderson, Geofísico de la Universidad de Miami, quien corrobora estas ideas en un estudio publicado en la revista Proceeding of the National Academy of Sciences.
La existencia de plumas mantélicas se propuso a principios de la década de los años 70 por William Jason, quien las concibió como una explicación para la aparición de puntos calientes. Estas, hipotéticamente hablando, se generan a través de chorros de magma estrechos que borbotean por el manto y hacia la superficie. Así, el chorro actuaría como una tubería y de esta forma el calor se transferiría desde el centro. Con base en esto, muchos geólogos han buscado estos chorros analizando información proveniente de diversas estaciones sismológicas, pero hasta el momento su formación se desconoce y solo se ha dado por hecho que existen. Sin embargo, ahora que hay un mayor número de estaciones sismológicas en una misma región, la información ha sido mucho más amplia y ha permitido confirmar que no existe tal cosa como las plumas mantélicas y, en su lugar, se observó que existen pedazos gigantescos del manto, de movimiento lento y ascendente.
La nueva información sugiere la existencia de amplias corrientes ascendentes, que son balanceadas por canales angostos de materiales en hundimiento que se llaman losas.  Además, la idea de las plumas mantélicas asume que el movimiento de este sistema se da por el calor de la Tierra, pero Anderson sugiere completamente lo opuesto y alude a la frialdad de la superficie. De hecho, esto no nada nuevo, pues quien lo propuso fue Lord Kelvin hace más de un siglo.
La nueva propuesta va más o menos así: Las corrientes ascendentes en el manto se extienden a través de miles de kilómetros, lo que las sujeta a la tectónica de placas. El magma, siendo menos denso que el manto que la rodea, se eleva hasta alcanzar el fondo de las placas o llega a las fisuras que poseen. Las placas se tensan, se agrietan y otras fuerzas tectónicas sacan el magma de ahí. Algo así como si las placas fueran esponjas que absorbe magma y luego las exprimieran. Pero en este caso, el magma brotaría a la superficie por medio de los volcanes. Así, el magma que vemos proviene de 200 kilómetros de profundidad y no de los miles de kilómetros que se pensaban.
Ahora, si lo que sugiere Anderson es correcto, el motor de los procesos interiores de la Tierra no sería calor del núcleo, sino el enfriamiento proveniente de la superficie. Este enfriamiento y la tectónica de placas llevarían a la convección del manto, el enfriamiento del núcleo y la generación del campo magnético de la Tierra.
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[En la imagen se observa una erupción de julio de 2013 del Popocatépetl, volcán emblemático de la zona centro de México. Tomada por Pablo Spencer.]
Fuente en Caltech.

Artículo en Proceeding of the National Academy of Sciences.

Los volcanes y la nueva idea de su formación

¿Recuerdas esos esquemas en alguna de tus clases en donde se veía la vista lateral de las partes de un volcán, en las que el magma se elevaba desde lo profundo de la Tierra en una columna que terminaba  en el cráter? Pues, lamentablemente, muy probablemente ese recuerdo que tengas esté mal. Pero no por culpa de tu profesor, sino porque la pluma mantélica, como se le conoce, “nunca ha tenido bases físicas ni lógicas”, cómo comenta Don Anderson, Geofísico de la Universidad de Miami, quien corrobora estas ideas en un estudio publicado en la revista Proceeding of the National Academy of Sciences.

La existencia de plumas mantélicas se propuso a principios de la década de los años 70 por William Jason, quien las concibió como una explicación para la aparición de puntos calientes. Estas, hipotéticamente hablando, se generan a través de chorros de magma estrechos que borbotean por el manto y hacia la superficie. Así, el chorro actuaría como una tubería y de esta forma el calor se transferiría desde el centro. Con base en esto, muchos geólogos han buscado estos chorros analizando información proveniente de diversas estaciones sismológicas, pero hasta el momento su formación se desconoce y solo se ha dado por hecho que existen. Sin embargo, ahora que hay un mayor número de estaciones sismológicas en una misma región, la información ha sido mucho más amplia y ha permitido confirmar que no existe tal cosa como las plumas mantélicas y, en su lugar, se observó que existen pedazos gigantescos del manto, de movimiento lento y ascendente.

La nueva información sugiere la existencia de amplias corrientes ascendentes, que son balanceadas por canales angostos de materiales en hundimiento que se llaman losas.  Además, la idea de las plumas mantélicas asume que el movimiento de este sistema se da por el calor de la Tierra, pero Anderson sugiere completamente lo opuesto y alude a la frialdad de la superficie. De hecho, esto no nada nuevo, pues quien lo propuso fue Lord Kelvin hace más de un siglo.

La nueva propuesta va más o menos así: Las corrientes ascendentes en el manto se extienden a través de miles de kilómetros, lo que las sujeta a la tectónica de placas. El magma, siendo menos denso que el manto que la rodea, se eleva hasta alcanzar el fondo de las placas o llega a las fisuras que poseen. Las placas se tensan, se agrietan y otras fuerzas tectónicas sacan el magma de ahí. Algo así como si las placas fueran esponjas que absorbe magma y luego las exprimieran. Pero en este caso, el magma brotaría a la superficie por medio de los volcanes. Así, el magma que vemos proviene de 200 kilómetros de profundidad y no de los miles de kilómetros que se pensaban.

Ahora, si lo que sugiere Anderson es correcto, el motor de los procesos interiores de la Tierra no sería calor del núcleo, sino el enfriamiento proveniente de la superficie. Este enfriamiento y la tectónica de placas llevarían a la convección del manto, el enfriamiento del núcleo y la generación del campo magnético de la Tierra.

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[En la imagen se observa una erupción de julio de 2013 del Popocatépetl, volcán emblemático de la zona centro de México. Tomada por Pablo Spencer.]

Fuente en Caltech.

Artículo en Proceeding of the National Academy of Sciences.

Estos animales marinos son un eco de hace 600 millones de años y no se le parecen a nada
/ En el fondo de los mares de Tazmania esperaba una sorpresa que ha de sacudir el árbol de la vida animal desde su tronco, si lo que proponen sus descubridores resulta verdad. Hace más de 27 años, el zoólogo Jean Just, del Museo de Historia Natural de la Universidad de Copenhague en Dinamarca, recogía los ejemplares de animales recolectados entre 400 y 1,000 metros de profundidad sin sospechar que entre las redes tenía ejemplares de un tipo de animal que no se podría ubicar en ninguna clasificación conocida. Se trataba de organismos milimétricos en forma de hongo que, sin embargo, mostraban las características básicas de los animales: son multicelulares y sus células tienen núcleo (así que no son bacterias ni protozoarios) y tienen estructuras para digerir la comida que ingieren (así que no son algas ni plantas). Esto, no obstante, Just no lo sabría hasta años después, cuando se puso a analizar a detalle todo lo que tenía pendiente de aquel crucero del ‘86. Y fue hasta esta semana que publicó, junto con algunos colegas suyos de su universidad, el resultado de sus análisis: estos animales, a los que bautizó con el nombre de género Dendrogramma, no se pueden ubicar en ningún grupo conocido y los organismos con los que guardan más similitud son fósiles que existieron hace unos 600 millones de años.Uno de los científicos que primero leyeron su artículo, según relatan los autores en el mismo texto, sugirió que estos animales debían fundar un nuevo filo en la clasificación. Los filos, (o phyla, como prefieren decirles los científicos), son las ramas más gruesas de la taxonomía tradicional sólo después de los reinos. Además, por las características de estos minúsculos organismos, probablemente sean uno de los filos más antiguos del reino.Una forma de hacer una división gruesa de todos los animales es por su simetría. Se traza una línea imaginaria en el cuerpo del animal y se busca si los lados son un reflejo uno del otro. Si es así, se tiene a un animal de simetría bilateral. Esto ocurre con casi todos los animales en los que uno pueda pensar: humanos, cangrejos, escorpiones, tiburones blancos, moscas de la fruta, lombrices, nematodos, pulpos… Si no ocurre así, probablemente se trate de una medusa o una esponja. A las medusas se les puede partir en “rebanadas”, así que tienen simetría radial (si se les mira desde arriba) y las esponjas no tienen simetría en absoluto. Esta forma de dividir a los animales no sólo es geométricamente divertida, sino que también informa sobre la antigüedad de los grupos. Se cree que los animales sin simetría en sus cuerpos surgieron antes que los de simetría radial, y éstos surgieron antes que los de simetría bilateral. Los animales que Just examinó durante varios años en la mesa de su laboratorio, y que sólo mostró al mundo después de estar seguro de lo que veía, tienen a duras penas una simetría radial, y esto le hace pensar que pueden ser más antiguos aún que las medusas. ¿Serán tan antiguos como los primeros animales?“Sería increíblemente emocionante si los autores hubieran encontrado un grupo desconocido de animales que divergió de los otros animales hace tanto tiempo”, dice un biólogo evolutivo entrevistado para el sitio de noticias de la revista Nature. Los 600 millones de años de antigüedad que tienen los fósiles con los que Just y sus colegas le encuentran parecido a Dendrogramma trazarían su rama del árbol de la vida hasta el momento en el que surgían los primeros esbozos de lo que significa ser animal. Aquellos fósiles pertenecen a un grupo de animales llamados “fauna de Ediacara”, nombrados así por el estrato geológico en el que se les encontró. En ellos no hay rastro de patas, aletas, conchas, apéndices, órganos, sistemas o casi todo lo que vemos en los animales actuales. De hecho, muchos de ellos probablemente tenían una vida parecida a la que hubiera tenido una hierba submarina. Se piensa que, salvo contados casos, esos primeros intentos de animales no dejaron descendencia hacia eones posteriores, porque sus extrañas formas no tienen ningún eco en los animales que les siguieron. Hasta que Just y sus colegas encontraron a Dendrogramma. Una forma adicional de encontrar similitud entre estos animales y todos los demás que existen en el mundo sería a través de su ADN. Desafortunadamente, por las técnicas de preservación que los zoólogos usaron durante su colecta, les es imposible recuperar esas moléculas de los tejidos. Hasta que se vuelvan a encontrar más ejemplares vivos de Dendrogramma se podrán hacer los estudios necesarios para averiguar si estos animales, con su extraña forma fungoide y su actitud de “soy de lo más básico que un animal podría ser”, realmente provienen de las raíces del árbol de la vida que se hunden en las nieblas del tiempo evolutivo.
___________Aquí la nota fuente: http://www.nature.com/news/sea-creatures-add-branch-to-tree-of-life-1.15833 Aquí el artículo original de Just y sus colegas, en el que hay más fotos de Dendrogramma: http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0102976 Aquí la rama de los animales de la página Tree of Life web project, que probablemente pronto tenga que cambiar: http://tolweb.org/Animals

Estos animales marinos son un eco de hace 600 millones de años y no se le parecen a nada

/ En el fondo de los mares de Tazmania esperaba una sorpresa que ha de sacudir el árbol de la vida animal desde su tronco, si lo que proponen sus descubridores resulta verdad. Hace más de 27 años, el zoólogo Jean Just, del Museo de Historia Natural de la Universidad de Copenhague en Dinamarca, recogía los ejemplares de animales recolectados entre 400 y 1,000 metros de profundidad sin sospechar que entre las redes tenía ejemplares de un tipo de animal que no se podría ubicar en ninguna clasificación conocida. Se trataba de organismos milimétricos en forma de hongo que, sin embargo, mostraban las características básicas de los animales: son multicelulares y sus células tienen núcleo (así que no son bacterias ni protozoarios) y tienen estructuras para digerir la comida que ingieren (así que no son algas ni plantas). Esto, no obstante, Just no lo sabría hasta años después, cuando se puso a analizar a detalle todo lo que tenía pendiente de aquel crucero del ‘86. Y fue hasta esta semana que publicó, junto con algunos colegas suyos de su universidad, el resultado de sus análisis: estos animales, a los que bautizó con el nombre de género Dendrogramma, no se pueden ubicar en ningún grupo conocido y los organismos con los que guardan más similitud son fósiles que existieron hace unos 600 millones de años.

Uno de los científicos que primero leyeron su artículo, según relatan los autores en el mismo texto, sugirió que estos animales debían fundar un nuevo filo en la clasificación. Los filos, (o phyla, como prefieren decirles los científicos), son las ramas más gruesas de la taxonomía tradicional sólo después de los reinos. Además, por las características de estos minúsculos organismos, probablemente sean uno de los filos más antiguos del reino.

Una forma de hacer una división gruesa de todos los animales es por su simetría. Se traza una línea imaginaria en el cuerpo del animal y se busca si los lados son un reflejo uno del otro. Si es así, se tiene a un animal de simetría bilateral. Esto ocurre con casi todos los animales en los que uno pueda pensar: humanos, cangrejos, escorpiones, tiburones blancos, moscas de la fruta, lombrices, nematodos, pulpos… Si no ocurre así, probablemente se trate de una medusa o una esponja. A las medusas se les puede partir en “rebanadas”, así que tienen simetría radial (si se les mira desde arriba) y las esponjas no tienen simetría en absoluto. Esta forma de dividir a los animales no sólo es geométricamente divertida, sino que también informa sobre la antigüedad de los grupos. Se cree que los animales sin simetría en sus cuerpos surgieron antes que los de simetría radial, y éstos surgieron antes que los de simetría bilateral. Los animales que Just examinó durante varios años en la mesa de su laboratorio, y que sólo mostró al mundo después de estar seguro de lo que veía, tienen a duras penas una simetría radial, y esto le hace pensar que pueden ser más antiguos aún que las medusas. ¿Serán tan antiguos como los primeros animales?

“Sería increíblemente emocionante si los autores hubieran encontrado un grupo desconocido de animales que divergió de los otros animales hace tanto tiempo”, dice un biólogo evolutivo entrevistado para el sitio de noticias de la revista Nature. Los 600 millones de años de antigüedad que tienen los fósiles con los que Just y sus colegas le encuentran parecido a Dendrogramma trazarían su rama del árbol de la vida hasta el momento en el que surgían los primeros esbozos de lo que significa ser animal. Aquellos fósiles pertenecen a un grupo de animales llamados “fauna de Ediacara”, nombrados así por el estrato geológico en el que se les encontró. En ellos no hay rastro de patas, aletas, conchas, apéndices, órganos, sistemas o casi todo lo que vemos en los animales actuales. De hecho, muchos de ellos probablemente tenían una vida parecida a la que hubiera tenido una hierba submarina. Se piensa que, salvo contados casos, esos primeros intentos de animales no dejaron descendencia hacia eones posteriores, porque sus extrañas formas no tienen ningún eco en los animales que les siguieron. Hasta que Just y sus colegas encontraron a Dendrogramma.

Una forma adicional de encontrar similitud entre estos animales y todos los demás que existen en el mundo sería a través de su ADN. Desafortunadamente, por las técnicas de preservación que los zoólogos usaron durante su colecta, les es imposible recuperar esas moléculas de los tejidos. Hasta que se vuelvan a encontrar más ejemplares vivos de Dendrogramma se podrán hacer los estudios necesarios para averiguar si estos animales, con su extraña forma fungoide y su actitud de “soy de lo más básico que un animal podría ser”, realmente provienen de las raíces del árbol de la vida que se hunden en las nieblas del tiempo evolutivo.


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Aquí la nota fuente: http://www.nature.com/news/sea-creatures-add-branch-to-tree-of-life-1.15833

Aquí el artículo original de Just y sus colegas, en el que hay más fotos de Dendrogramma: http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0102976

Aquí la rama de los animales de la página Tree of Life web project, que probablemente pronto tenga que cambiar: http://tolweb.org/Animals

Lanzamiento en el espacio
Reid Wiseman, el astronauta que fotografió auroras boreales desde el espacio, capturó el lanzamiento de Cygnus, una nave que transporta víveres a la Estación Espacial Internacional. 
En este Vine pueden ver cómo se apreció este evento. 
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Nota tomada de esta página.
En este enlace pueden ver la nota de las auroras boreales capturadas por Reid Wiseman.

Lanzamiento en el espacio

Reid Wiseman, el astronauta que fotografió auroras boreales desde el espacio, capturó el lanzamiento de Cygnus, una nave que transporta víveres a la Estación Espacial Internacional. 

En este Vine pueden ver cómo se apreció este evento. 

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Nota tomada de esta página.

En este enlace pueden ver la nota de las auroras boreales capturadas por Reid Wiseman.

Pensar fuera de la caja: reacomodar neuronas
Tu cerebro está formado por 86 miles de millones de conexiones neuronales y aún así cuando te piden que seas creativo, tu cerebro parece no darte para más. ¿Será que no tienes el número de neuronas o de conexiones necesarias? 
La intuición diría que para poder aprender tareas nuevas y pensar fuera de la caja, lo mejor sería tener conexiones neuronales nuevas. Un estudio ha demostrado que en realidad reacomodar conexiones existentes en vez de crearlas es más eficiente.  
Para llegar a dicha conclusión, un grupo de investigadores de diferentes instituciones estadounidenses estudió la actividad eléctrica en el cerebro de unos monos, con la finalidad de entender cómo es que operan las conexiones neuronales.
Para esto, los autores del trabajo colocaron electrodos en los cerebros de los animales. Una computadora convirtió las señales en comandos para mover un aparato, como un brazo robótico. Así, estudiaron la corteza motora, la parte del cerebro que controla el movimiento.
En tanto que los animales aprendieron a mover el brazo, la computadora mapeó la actividad cerebral del aprendizaje. Así, ésta creaba circuitos cerrados para mejorar la habilidad del animal para usar sus pensamientos y así mover el aparato.
Los autores del trabajo observaron que un grupo de neuronas tenían un conjunto de patrones que eran usados para mover el brazo. Después de determinar las características de este grupo, ellos reprogramaron el mapa entre la actividad neuronal y el movimiento. Así, pudieron observar si los animales aprendieron a generar los patrones de actividad neuronal apropiados para compensar los cambios. Esto significa que el experimento hizo lo que te pasa cuando volteas el mouse de la computadora y tienes que aprender a usarlo de esta nueva forma. 
Los resultados mostraron que los monos aprendieron fácilmente cómo mover el brazo con los patrones dentro de sus neuronas. En contraste, el aprendizaje fue más difícil cuando las maniobras requerían patrones de actividad neuronal que estaban fuera de la agrupación de neuronas.
Esto es algo así como si el cerebro tuviera restricciones en la velocidad a la que aprendemos nuevas cosas. Caracterizar dichas limitaciones permitirá predecir qué habilidades serán más rápidas de aprender, y cuáles tomarán más tiempo. Lo que los científicos predicen es que, en humanos, pensar fuera de la caja requiere más cambios en la actividad neuronal. 
Este trabajo se suma a los estudios que ayudarán a crear nuevos tratamientos para accidentes cerebrovasculares, así como otros desórdenes neuronales.
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Artículo original
Nota de Eurekalert 
Imagen cuyo texto traducido al español significa “piensa fuera de la caja”. Tomada de este sitio.

Pensar fuera de la caja: reacomodar neuronas

Tu cerebro está formado por 86 miles de millones de conexiones neuronales y aún así cuando te piden que seas creativo, tu cerebro parece no darte para más. ¿Será que no tienes el número de neuronas o de conexiones necesarias? 

La intuición diría que para poder aprender tareas nuevas y pensar fuera de la caja, lo mejor sería tener conexiones neuronales nuevas. Un estudio ha demostrado que en realidad reacomodar conexiones existentes en vez de crearlas es más eficiente.  

Para llegar a dicha conclusión, un grupo de investigadores de diferentes instituciones estadounidenses estudió la actividad eléctrica en el cerebro de unos monos, con la finalidad de entender cómo es que operan las conexiones neuronales.

Para esto, los autores del trabajo colocaron electrodos en los cerebros de los animales. Una computadora convirtió las señales en comandos para mover un aparato, como un brazo robótico. Así, estudiaron la corteza motora, la parte del cerebro que controla el movimiento.

En tanto que los animales aprendieron a mover el brazo, la computadora mapeó la actividad cerebral del aprendizaje. Así, ésta creaba circuitos cerrados para mejorar la habilidad del animal para usar sus pensamientos y así mover el aparato.

Los autores del trabajo observaron que un grupo de neuronas tenían un conjunto de patrones que eran usados para mover el brazo. Después de determinar las características de este grupo, ellos reprogramaron el mapa entre la actividad neuronal y el movimiento. Así, pudieron observar si los animales aprendieron a generar los patrones de actividad neuronal apropiados para compensar los cambios. Esto significa que el experimento hizo lo que te pasa cuando volteas el mouse de la computadora y tienes que aprender a usarlo de esta nueva forma. 

Los resultados mostraron que los monos aprendieron fácilmente cómo mover el brazo con los patrones dentro de sus neuronas. En contraste, el aprendizaje fue más difícil cuando las maniobras requerían patrones de actividad neuronal que estaban fuera de la agrupación de neuronas.

Esto es algo así como si el cerebro tuviera restricciones en la velocidad a la que aprendemos nuevas cosas. Caracterizar dichas limitaciones permitirá predecir qué habilidades serán más rápidas de aprender, y cuáles tomarán más tiempo. Lo que los científicos predicen es que, en humanos, pensar fuera de la caja requiere más cambios en la actividad neuronal. 

Este trabajo se suma a los estudios que ayudarán a crear nuevos tratamientos para accidentes cerebrovasculares, así como otros desórdenes neuronales.

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Artículo original

Nota de Eurekalert

Imagen cuyo texto traducido al español significa “piensa fuera de la caja”. Tomada de este sitio.